Un cliente especial

camarera de bar

Relato erótico

Un cliente especial


Suena el despertador a las 7:30. Lentamente me giro intentando dormir unos minutos más intento robar tiempo al reloj. Mi sentido de la puntualidad me advierte y pone a mi cerebro en marcha.  Termino levantándome antes de lo que a mi cuerpo le gustaría, los días y sus noches de insomnio son largos, por lo que se me hace muy difícil coger el ritmo por la mañana.

Me desvisto observando mi figura en el espejo del baño, la visión borrosa de mi cuerpo curtido por el estrés de la vida se refleja opaco. Una ducha rápida para recuperar un poco de energía con el frescor del agua y lista.

Hoy me lleva más tiempo vestirme, parece que hoy nada me convence, me gustaría llevar algo diferente y llamativo, pero rápidamente pasa por mi cabeza la idea de estar 12h con ropa que no sea del todo cómoda. Unos jeans se enfundan en mis piernas junto a una camiseta desgastada.

Me preparo el desayuno, taciturna con la mirada perdida hacia la pared cómo un autómata.

Mi trabajo está a la vuelta de la esquina, pero por alguna extraña razón siempre llego corriendo en el último minuto.

Saludo a mis compañeras con desdén y rápidamente me pongo el delantal del uniforme. Comienzo a limpiar el local y servir clientes. Se trata de una pequeña cafetería bastante moderna para la zona, solemos tener bastante tráfico de clientes, sobre todo a primera hora de la mañana.

Voy sirviendo cafés a los desconocidos y los habituales de cada mañana con mi ensayada y cínica sonrisa. Entre todos ellos asoma una cara diferente que no había visto antes, se trata de un chico guapo y alto de aproximadamente mi edad, aunque se conserva muy bien, se nota que le gusta cuidarse…puede que trabaje por aquí cerca…

Mi mente hace conjeturas mentales mientras paso la bayeta mohosa sobre una mesa.

Algo me saca de mis pensamientos haciendo que me sobresalte

– ¿Hola, estas bien? Te he pedido un café un par de veces…

-Lo siento, estaba pensando en otra cosa… 

– No te preocupes, no pasa nada mi nombre es Marcos me he mudado hace poco y aun no conozco a nadie.

Suelo ignorar a la gente que me cuenta su vida sin conocerme a esas horas de la mañana en las que aún, ni yo misma soy persona. Pero con esa mirada es imposible no entablar conversación.

– Hola, mi nombre es Carla, trabajo aquí todos los días así que creo que nos veremos bastante seguido. (Es una invitación a que no cambie de cafetería)

– Si, puede que más de lo que te gustaría a ti…

– ¿Disculpa?

– ¿Puedes ponerme un café por favor?

– Ohm…. Claro…. te había entendido otra cosa….

Su respuesta me descoloca, yo juraría que había entendido otra cosa distinta…

Preparo el café y se lo acerco a la mesa.

-Que rápido, enhorabuena

-Ohm. ¿Gracias? Contestó algo molesta por su indirecta.

– ¿Vives por aquí cerca?

– Casi se puede ver mi casa desde aquí, está a la vuelta de la esquina. (Pero Carla ¿qué demonios haces? ¡Es un desconocido! …Pero muy atractivo….

-Muy bien hoy a las 19:00 paso a recogerte por aquí

– Lo siento, la verdad que me has caído muy bien, pero trabajo aquí hasta las 20:00.

Intento darle largas y que no se me vea muy desesperada por saber más de él.

-Muy bien, a las 20:30 en tu casa

-No creo que sea muy recomendable quedar con extraños el primer día.

Digo en voz alta a modo de recomendación, quizás para mí misma…

– Ya no soy un extraño, nos acabamos de conocer

– ¡Pero si no te conozco de nada!

– Muy bien, pregúntame todo lo que quieras saber para conocerme

-Tengo trabajo… 

Mi intención es salir corriendo, pero mi cuerpo no me obedece.

– ¿Entonces qué te parece si me preguntas lo que quieras hoy más tarde? Vamos no conozco a nadie y no soy ningún asesino en serie

– Ningún asesino diría que lo es…

– Me tengo que ir, a las 20:30 estaré en tu casa, ponte guapa

– Ya veremos.

Será pretencioso, ya me cae mal…o no, que digo si me atrae como una polilla va hacía la luz.

Después de pasarme el día atendiendo clientes y sin apenas comer nada a las 20:00 salgo corriendo del local para llegar a casa y darme una ducha rápida.

Abro el ascensor y subo al tercero, introduzco la llave en la cerradura abro la puerta y me voy desvistiendo mientras camino hacia al baño, abro el agua y dejo que caliente mientras escojo un vestido rojo, muy ajustado.

– Ese te quedara genial

– ¡Que! ¿Como has entrado? ¿Qué haces aquí?

Sorprendida, asustada y excitada, una mezcla de sensaciones recorre mi cuerpo.

– Tranquila, no he venido a atracarte, has dejado la puerta abierta

– He entrado corriendo, puede ser que se haya quedado abierta….

Me digo en voz alta buscando una explicación a tal despiste.

– ¿Y cómo has sabido en que piso vivo? No recuerdo habértelo dicho

– Solo he tenido que mirar los buzones no es que haya muchas “Carlas” por aquí.

– Espérame en el sofá, iré enseguida y la próxima vez pica a la puerta por favor.

– La próxima vez dame una copia de todas tus llaves… te espero en el sofá

¿Y este chico de que va? ¿Cuándo le he dado permiso para entrar en mi casa? Pero por algún motivo todo aquello me está divirtiendo demasiado, igual más de lo que debería…

Me duche lo más rápido que pude y cambie mi vestido por una falda y una camiseta cómoda, la verdad que estaba muy cansada, y no quería ponérselo tan fácil.

Escuché unos ruidos extraños que venían del salón, abrí la puerta, pero no estaba allí

– ¿Marcos?

– ¡Estoy aquí!

– ¿Qué haces en la cocina? ¿Qué es todo esto?

– He pedido algo para comer, te he visto muy cansada.

¡Joder! ¡Si está en todo! Es adorable este posible psicópata al que he dejado entrar en mi casa, me digo.

– Me muero de hambre

Comimos y charlamos de todo sin parar hasta que perdimos la noción del tiempo

– ¿Y tú qué? ¿Tienes novio?

– Que va, lo he intentado con un montón de chicos, pero al final nada, siempre me han acabado aburriendo todos demasiado.

Puede que no hayas estado con los chicos adecuados, yo soy un tanto peculiar respecto a mis novias, no me gusta lo común ni mucho menos lo aburrido.

-Mmm pareces bastante convincente – me eche a reír para quitarle importancia al tema, pero de repente su rostro cambio y se puso muy serio-

No es ninguna broma, prueba a estar conmigo

¿Oh vaya es una invitación?

Por supuesto que no, te estoy ordenando que estés conmigo esta noche

¿Me puse muy nerviosa, como debería tomarme eso?

Mi cabeza me advertía que echara a ese hombre inmediatamente de mi casa, pero había algo dentro de mí que empujaba a hacer lo que me decía.

Sin saber porque me acerque un poco más a su cara esperando una risa que me dijera que me estaba tomando el pelo, pero no llego ese mensaje.

¿Vas a seguir mirándome o me vas a acompañar a tu dormitorio?

-Yo… bueno… nunca me había pasado nada así y no sé si debería…

-Ven conmigo

Se levanto del sofá y me agarro de la muñeca, tiro con fuerza y me llevo a mi habitación.

-Muy bien, ahora acuéstate boca abajo

Hice lo que me dijo, por algún motivo esto me estaba excitando mucho y notaba como todo mi cuerpo estaba esperando su próxima palabra.

Se acerco a mí y retiro mi falda de un tirón, paso sus manos por mis piernas desnudas rozando suavemente mi piel, de repente recibí un azote, aquello me estaba gustando demasiado, a los pocos segundos llego otro, la zona ya estaba dolorida y cada vez dolía más, pero me gustaba demasiado como para decirle que parara.

Quito mi camiseta sin mucho problema y mi ropa interior, escuche como se quitaba su ropa y de repente note se piel en toda mi espalda, se acercó a mi oído 

– ¿Te estas aburriendo ahora?

No, por favor continua

Note sus dedos rozando cada centímetro de mi espalda y tocando suavemente todo mi cuerpo, se me escaparon varios gemidos y cada vez notaba más duro el bulto que crecía en mi espalda.

-Veo que te lo estas pasando bien, pero antes de nada necesito que vengas conmigo a mi” oficina”

Estaba totalmente desconcertada.

– ¿Que? ¿Qué pasa? ¿Por qué?

No te puedo explicar nada fuera de allí y tampoco debería haber hecho esto, acompáñame y hare que merezca la pena. Aunque debo advertirte que mi oficina está en la otra punta del país.

-Yo tengo aquí mi trabajo y mi vida

-Lo que te espera a mi lado va a ser mucho mejor, esto ha sido un pequeño adelanto.

-No puedo dejarlo todo así.

Si puedes y lo harás, el jueves te recojo a las 10:30 para ir al aeropuerto, tienes tiempo para hablar con tus jefes y despedirte de la cafetería.

Automáticamente mi mente comienza a elucubrar como podría pedirles unas vacaciones para ver que tal me va…. tengo demasiada curiosidad y cada vez me gusta más este chico, además, aunque algo me dice que si mi respuesta fuera un No rotundo, dudo mucho que hiciera caso y vendría a buscarme igual…

-Perfecto, nos vemos el jueves 

-Muy bien, te mereces un premio

De repente note como se introducía dentro de mi mientras apretaba mis pechos con sus manos, entonces ya no pude evitar comenzar a gemir cada vez más fuerte al mismo ritmo que marcaba su cuerpo, hasta que me desvanecí en la mejor sensación que había sentido en mi vida, a los pocos segundos note como a él le ocurría lo mismo y un líquido caliente me recorría por mi interior.

Me quede abrazada a su cuerpo mientras notaba su mirada clavada en mi… lo último que escuche fue…no te acostumbres, a partir de ahora las cosas serán muy diferentes y tu pasaras a ser de mi propiedad.

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Iria

Cuando tenía 16 años, llegó a mis manos mi primera novela erótica (Las edades de Lulú). Quedé totalmente prendada de ella y su narrativa, a partir de ahí comencé a escribir mis propios relatos y he hecho de ello un modo de vida, una manera de expresar mi verdadero yo interior. Si quieres conocer más sobre mi trabajo no dejes de visitar el blog www.Relatoseroticosiria.com

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