Erotismos Cotidianos

erotismos cotidianos

Erotismos cotidianos. Microdosis de liberación lenta.


Hace un año creamos una tradición, sí, ya sé que ha de pasar más de un año para que algo se convierta en tradición, pero lo pasamos tan bien, y nos gustó tanto tantísimo que ya es tradición.

Un grupo de mujeres nos vamos a Santander a ver “El cabaret prohibido” y pasar una noche maravillosa disfrutando de nosotras mismas.

El espectáculo tiene tintes de erotismo, pero no es ese erotismo al que me refiero en el título, sino al que me gusta cultivar en mi realidad cotidiana. Por suerte, mi pareja comparte conmigo este gusto por los pequeños placeres de juego, promesas y espera….. y menos mal! Porque es una de mis formas favoritas para erotizarme y creo que de las más necesarias, al menos en mi caso, para que mi cerebro apague el piloto automático y deje entrar mi erótica en todos los ámbitos de mi vida, ya sea la cocina, la oficina o una fiesta de chicas.

¿A qué estoy refiriendo con todo esto?

Muy sencillo, a pequeños gestos como los de hoy y muchos otros días. A detalles de nuestra cotidianidad como que sea que mi chico quien me pinte las uñas de los pies, con cuidado, cariño y por supuesto manchones, dejando caricias y guiños, de forma que mis pies lleven su recuerdo toda la noche.

A detalles como me preste unos calzoncillos que serán las bragas que lleve esta noche, y que cada vez que los vea me de un temblorcillo entre los muslos, sin que nadie se de cuenta, y recordar que mi vulva está en contacto con la misma tela que él ha sudado un poquito.

Dejar una nota pegada en el espejo del baño en la que me escribe lo preciosa que voy al evento, antes de saber ni siquiera como voy vestida, y en la que me promete un regreso a casa en la que el cabaret estará en nuestra habitación.

A elegir juntos el caramelo que me acompañará toda la noche escondido en mi sujetador y que el podrá saborear y morder cuando llegue a casa.

Y uno de mis gestos favoritos, a coger un bolígrafo, elegir un pliegue de mi piel y escribirme un mensaje que esta noche nadie sabrá que está ahí, pero yo no podré quitar de mi cabeza. Lo siento, como es solo nuestro y de nuestro universo erótico, nunca os contaré cual es.

Como os digo, son pequeños gestos, muy cotidianos, bobadillas, pero conectan el interruptor del erotismo en mi vida, lo mezclan con todo lo que hago o voy a hacer, cultivan una complicidad casi telepática y me devuelven a una realidad que en ocasiones paso por alto.

Probadlo si os apetece, quizás no os resulte tan erótico como a mí, pero os abrirá una puerta, y seguro que reíros os reis un rato.

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jolie courge

Psicóloga, educadora, orientadora sexual y familiar, COACH SEXUAL y de pareja, y TUPERSEXERA

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