Diario de Chantalle (parte 1)

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Diario de Chantalle (parte 1)


 

Esta es la historia reflejada en el diario de Chantalle y su auténtica realidad…

Una mujer que sin concesiones ni culpas se enfrentó a la crisis económica poniendo su sexo a trabajar  mediante la prostitución como forma de superar el mal trance.

No era su vocación pero tampoco era su suplicio. La realidad tiene secretas formas de descubrir los derroteros de la vida, ella descubrió la suya en estas circunstancias, su espíritu lujurioso y el placer por la promiscuidad sexual.

Dueña de un cuerpo de escándalo, exuberante y voluptuoso. Sabía que despertaba la lujuria y el deseo avaricioso en los hombres.

Todo esto le hizo comprender que ser prostituta no sólo era su auténtica vocación, si no que además era una gran alternativa.

Aquella gran frase que tantas veces había escuchado ( trabaja en lo que te gusta y no trabajarás nunca más).

Rebotavá las paredes de su cerebro libertino.

Entregarse por dinero y encontrar el disfrute del sexo como nunca,  la variedad de hombres y su cantidad conseguían llevarla a niveles de placer inéditos, su marido en paro por aquel entonces era consciente y autorizaba a que así lo hiciera, no había culpas ni secretos.

No quedaba otra solución, al menos a corto plazo que les diera de comer.


Se sentía una mujer feliz, haciendo lo que más le gustaba, con la aprobación y consentimiento de su marido. Viviendo del dinero ganado honradamente con “el sudor de su sexo”.

Su forma de ejercer el oficio más antiguo rompía con los paradigmas conocidos, ella era distinta. No escondía el placer que podía provocarle un ocasional cliente, pero si negaba a besarles en la boca.

Pagar por sexo tiene sus derechos, ella es una trabajadora sexual y retribuye con placer el dinero abonado por sus servicios. De algún modo guarda su boca y la calidez de sus labios sólo para su marido.

Todo esto comenzó cuando el matrimonio entre Miguel y Maria ( Chantalle para sus clientes en la actualidad ). Con 3 bocas a las que mantener  afrontando las contingencias y avatares de la vida cotidiana de cualquier pareja.

Todo funcionaba de lo más normal, hasta que la circunstancia laboral de Miguel torció el rumbo de sus vidas.

Chantalle es una muchacha de buen ver.

A pesar de su edad que sobre pasaba los 45 años, simulaba bien la imagen de una MILF de esas que jamás pasaban desapercibidas, alta y exageradamente tetona, buenas caderas y un culo para el aplauso.

En ocasiones solía acercarse hasta el trabajo de Miguel para acercarle el almuerzo que muchas veces olvidaba irresponsablemente en casa.

Siempre bien arregladita, la discreción para vestirse no iba con ella, tampoco su vestimenta hacía acorde con su edad, pero, así era ella, desvergonzada desde siempre.

Subida a unos zapatos de tacón bien altos que resaltaba aún más la belleza de sus piernas largas y torneadas.

Le encantaba mostrar sus generosas formas vistiendo con minifalda cortita y de blusas ajustadas. Disfrutaba el juego de la seducción, mostrando “la carnaza para los lobos” y por qué no, volverlos locos de deseo.


En una ocasión se acercó al trabajo de Miguel para llevar el almuerzo, captó la “atención” del jefe de este sin apenas esfuerzo por su parte.

Miguel,  trabajaba por entonces, antes de que la crisis lo despidiera junto con 20 trabajadores más.Era una gran empresa de distribución de bidones de agua,  y él era repartidor de las entregas con un pequeño camión.

Miguel se enteró en los corrillos del desayuno, que dos semanas más tarde habría un festejo empresarial en el que sería necesario contratar a azafatas para asistir a los invitados del evento.

Resultó ser una tapadera para demostrar millonarios ingresos en el bolsillo de los inversores, y a su vez el despido de muchos trabajadores alegando recortes.

Al regreso de la jornada laboral, Miguel llegaba exhausto y agotado. Durante la cena comentó a María que había interferido con su jefe al respecto de dicho evento para colocarla provisionalmente como azafata y llevarse un dinerito extra a casa. Este serviría para tapar algunos agujeros en el presupuesto familiar.

Acordaron en aceptar la propuesta y sin más acostaron a los niños, recogieron la casa y se tumbaron en la cama sin más esperanza de haber sobrevivido a un monótono día más.

Al día siguiente Miguel propuso a ju jefe la colaboración de su esposa María para  para la selección de las candidatas.

Con ella reunían ocho solicitantes, todas ellas azafatas externas menos María que venía de parte de Miguel.  El jefe  sabiendo la precariedad monetaria de su familia y en parte prendado de los encantos de esta mujer accedio sin más.

Días más tarde se las llamó para ser entrevistadas y darles las instrucciones.

Debían atender a la mesa principal,  conducir a los invitados a la misma desde la entrada y permanecer a sus espaldas para lo que necesitaran,  era una tarea bien sencilla y bien remunerada. Se les proporcionó ropa y zapatos para la ocasión.

Les habían entregado un paquete un poco más grande que el estuche de una estilográfica,  y María no vio de buena educación abrir el paquete allí mismo en presencia del jefe de Miguel, tampoco tuvo curiosidad por verlo, espero a abrirlo en casa junto a su marido.

A su regreso, Miguel le preguntó a María como había ido la entrevista:


Les habían entregado la ropa y la había dejado sobre la cómoda de su dormitorio sin darle la mayor importancia.

La cena y los niños alborotados a la par que somnolientos apresuraron sus quehaceres cotidianos de esa noche.

Antes de acostarse María quiso mostrarle a su marido el vestuario recibido, al abrir la bolsa se encontró un par de zapatos rojos con un tacón de no menos de 18 cm.

Además había una cajita muy pequeña anudada con un lazo, más bien parecía un regalo navideño y no ropa para una jornada laboral.

Deshizo el lazo, abrió la cajita y para su sorpresa la única ropa que contenía era un tanga y un mini sostén que solo le cubriría los pezones. Más que un tanga, era un hilo dental que seguramente se le metería entre las nalgas, dejando en libertad los exuberantes cachetes.

Vale decir, que  incluyendo a Maria  serían sólo cuatro chicas las que sí aceptaron presentarse con esta escueta vestimenta.

Llegó la noche del evento, la sala llena de directivos, contables y altos cargos todos hombres , paseaban su arrogancia con la copa de cava en la mano.

María al parecer era la más codiciada por todos aquellos ojos masculinos muchos de ellos eran unos fetichistas acabados y hubieran matado por olisquear aquel tanga que María paseaba con una tranquilidad pasmosa.

Los piropos de los asistentes no se hicieron esperar, tampoco las insinuaciones y propuestas.  A pesar de ser la mayor en edad de el elenco contratado para aquel fin, era sin duda la más erótica y llamativa del grupo.

El jefe de Miguel la estuvo radiografiando sin perder el más mínimo detalle anatómico.

Obviamente la había reservado para su “atención personal”, cuestión de poder regodearse la vista y deleitarse con las codiciosas intenciones, como el más sabroso postre de la cena que allí se servía.

No le importaba en absoluto nada ni nadie ni tampoco hizo demasiado para evitar que no se le notara el deseo que se estaba gestando dentro de él, a pesar de que Miguel también estaba invitado a la fiesta.

La fiesta transcurrió con toda normalidad y sin ningún tipo de altercado.

Al fin y al cabo eran poderosos directivos deleitándose la vista mientras ejercían sus negocios turbios.

Pasadas dos semanas el jefe en cuestión hizo llamar a Miguel por megafonía, ante la mirada atónita de sus compañeros que entre habladurías ya sabían que el comité de empresa tramaba algo a sus espaldas y pendían de un hilo sus puestos de trabajo, Miguel se plantó en su despacho, nervioso.

-Por favor tome asiento, Miguel.

-Siento notificarle que desde la gerencia de recursos humanos y “por instrucciones de la Dirección se van a hacer unos recortes de personal, y lamentablemente  usted está en la lista de los prescindibles”

…Mañana no hará falta que regrese a su puesto de trabajo.

Aquella noche, Miguel, llegó a casa devastado, después de una larga jornada con su repentino despedido.  Fueron otros los compañeros que tuvieron más suerte y por el momento conservaban sus puestos de trabajo.

¿Cómo iba a  imaginar que aquella  noche en la cena de empresa, después de tragar como su mujer se pavoneaba entre otros hombres y aún así iba a ser despedido? La cena con los niños sabía a desencanto y pesar.

El pensamiento de ambos transitaba por los accidentados caminos del cómo afrontar las obligaciones pendientes, los gastos diarios y los pagos. La prostitución era la única solución.


Cómo superar el desempleo repentino si en aquella zona de las afueras de Valencia lo hacía más complicado, dada la escasez de empresas.

¿Con este oscuro panorama, como podían resolver la situación? Lo que ignoraba María, es que antes de ser despedido y tragándose el orgullo, Miguel negoció una pequeña ayuda por parte de su ya ex-jefe a cambio de los favores sexuales de su mujer.

-Miguel…

No quiero parecer un aprovechado de la situación, pero… tu entenderas que  no puedo evitar tu despido ya que lo dictan los de arriba pero quizás podría convencerlos de que te reincorporen aunque fuera en otro puesto más bajo y así no te quedarías en paro, podría hacerte ese favor especial.

– Verás… no puedo quitarme de la cabeza lo impactado que me dejo conocer a tu mujer…

– Este favor especial para que te re admitieran tendría como contrapartida un favor que tu deberías hacerme… ( hizo una pausa, para influir en la decisión de Miguel), permitirme… acostarme con tu mujer.

Sólo sería por una noche..quizás dos.

Aquel hombre que permanecía impertérrito tras su mesa de aquel solemne despacho parecía algo más aliviado al  sacarse aquel lastre que pesaba tanto en su mente y en su deseo al realizar aquella declaración de intenciones.


No pasó por alto la turbación del pobre Miguel y se apresuró a cerrar el delicado y sensible tema:

-Tómate tu tiempo para pensarlo, esto quedaría solo entre nosotros dos y tu esposa, te pagare muy bien y de ese modo, durante un tiempo no pasaran penurias tus hijos. Te ofreceré una gran cantidad, te estoy hablando de muchos ceros…

-Ya.… mañana me respondes…

Aquella conversación privada como colofón final de su despido hizo que Miguel apenas pegara ojo esa misma noche.

Se debatía entre escoger vivir por un tiempo algo más despreocupado en cuanto al pago de sus deudas y mantener en el colegio privado a sus hijos o hacer caso de su integridad y de la de su mujer y rechazar aquella gran oferta.

Aquella madrugada al despuntar el sol y sin haber dormido apenas nada, Miguel despertó a María y le planteó el codicioso negocio que su jefe pretendía hacer a costa de su despido.

Al oír la historia la muchacha quedó tan desconcertada que no sabía qué pensar, las deudas sumaban, urgían los pagos, el silencio se hizo “escuchar”, y a su pesar la urgencia podía sobre lo importante.

Miguel sabía que debía darle una respuesta a su ex jefe aquel mismo día, apenas tenían tiempo para plantearse si debían ser éticos.  Una pausa y el pesado silencio inundaban el dormitorio.

-Escucha, siendo fríos y calculadores solo sería una noche, como mucho te pidió dos y de ese modo él podría hablar con los de arriba para que te incorporarán de nuevo, aunque fuera en otro puesto, nos aseguraríamos esos ingresos mensuales.

– Dijo ella.

Si yo no acepto irás a la calle sin recuperar tu puesto y no tendremos ni un sólo euro en el bolsillo. Estamos de acuerdo que es un chantaje en toda regla, pero también es una facilidad que nos da tu jefe al ser tan solo una vez… no se dañaría a nadie… no se lo contaremos nunca a nadie.

–María se extrañó de lo fácil que pudo decir toda la explicación sin sentirse miserable.

-Pero… tú… ¿estarías de acuerdo en acceder a esta extorsión?…

-Sí…, siempre y cuando tu aceptes –con gesto de resignación dijo:

– Sí. Dicho esto, Miguel llamó por telefóno a su jefe:

-Aceptamos la propuesta “indecente” dijo sin titubear cuando descolgó al otro lado aquel hombre que tenía su futuro en sus manos, la imagen de la película vino a su memoria como ilustración erótica, pero no quiso decirlo en alto para no ofender a María.

-Bien hecho Miguel, no te arrepentirás. Por mi parte soy un hombre de palabra y puedes volver a trabajar aunque ahora serás un simple trabajador de mantenimiento y no repartiras con el camión.

Aquello olía francamente a chamusquina, se notaba aquel hombre había jugado sus cartas a su favor a base de la necesidad de aquella familia para poder resarcir sus deseos carnales con María.

Esa  misma noche hicieron el amor, era distinto, había un feeling distinto, una sensación de piel que no tenían las otras veces, la situación crítica había conseguido una pasión de intensidad poco usual, seguramente el morbo de la conversación previa tenía mucho que ver en este cambio de actitud a la hora del sexo. Se sentían más unidos como matrimonio.

Al día siguiente…

 

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Iria

Cuando tenía 16 años, llegó a mis manos mi primera novela erótica (Las edades de Lulú). Quedé totalmente prendada de ella y su narrativa, a partir de ahí comencé a escribir mis propios relatos y he hecho de ello un modo de vida, una manera de expresar mi verdadero yo interior. Si quieres conocer más sobre mi trabajo no dejes de visitar el blog www.Relatoseroticosiria.com

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