Autocoñocimiento (Parte 2)

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Viene de: Autocoñocimiento (parte 1)

En mi último artículo os hablaba sobre Autocoñocimiento y su importancia además de referiros un par de prácticas que para mí están resultando de gran ayuda en este proceso.


Una de ellas consistía en crear un espacio personal en tu entorno privado en el que te encuentres tranquila y puedas explorar tanto físicamente como reflexionar sobre el tema.  

En la parte reflexiva, decidí lanzarme a escribir una “Autobiografía de mi coño” con el fin de, a través de la historia que se fuera formando, tomar consciencia de mi y mi sexualidad y poder apreciar de ese modo, ciertas cosas que sin querer había pasado por alto o que, con el devenir del tiempo, había ido olvidado o relegando a un lugar menos importante en mi memoria.

En esta autobiografía, es mi coño el que toma la voz cantante y narra su vida desde su primer recuerdo consciente.

Es curioso como al empezar a escribir sobre ello, tuve sobretodo un par de pensamientos:

1: No sé por donde empezar

2: No hay mucho que contar

Pero resultó que ambos pensamientos eran erróneos.

Al sentarme a escribir sí que tuve finalmente claro por dónde empezar; la imagen vino a mi como un rayo, pero de entrada, escribí apenas un párrafo en el que sobretodo intentaba exponer que significaba el sexo para mí.

Me di cuenta de que no se trataba de eso, que no era eso lo que estaba buscando si no un repaso por los acontecimientos más importantes de mi vida en relación al sexo y mi sexualidad, un desgranar cada escena de manera que, mientras lo escribía, fuera siendo consciente del porque habían sido así y como habían afectado a mi vida todas esas circunstancias.

Un desnudarme conscientemente para conocerme a mí misma y así desde esta consciencia, llegar a  entenderme y quererme más y mejor.

El párrafo inicial fue creciendo, y lo gracioso es que en vez de seguir el orden lógico, empezó a crecer justo en su mitad.

A medida que escribía, iban acudiendo a mí recuerdos, sensaciones, sentimientos e imágenes súper nítidas de esos momentos.

De algún modo era capaz de transportarme al momento y observarlo y así, plasmarlo en palabras que iban saliendo a borbotones y así he ido sumando páginas.

Para que os hagáis una idea y porque lo prometido es deuda, aquí os dejo parte del principio:

“Mi primer recuerdo consciente fue cuando la Venus tenía unos 6 años y tuvimos q ir al hospital a hacernos pruebas de crecimiento. Todo empezó a raíz de que con esa temprana edad me salió mi primer pelo.

Decir que yo crecí antes que ella es un hecho y debido a eso he estado muchos años llevando las riendas de su vida, aunque parece que últimamente está recuperando terreno.

Que yo recuerde siempre he sido un poco caprichosa y  muy juguetona, además de impaciente y eso me ha llevado a confundir en más de una ocasión deseo con amor empujando con ello a la Venus en más de una ocasión a tener relaciones sexuales con otras personas sin estar ella totalmente convencida de querer.

Pese a que sé de sobras que no se arrepiente de sus actos, más de una vez, el post polvo venía acompañado de desazón y eso hizo incrementar su inseguridad emocional y al mismo tiempo la seguridad y el poder que tengo yo, su sexo, sobre ella. Pero volvamos al principio.

Después de las pruebas en el hospital me relajé un poco; no volvió a salirme más pelo y estuvimos tranquilitas por un tiempo, un par de añitos más o menos.

A los ocho recuerdo una noche que volvíamos en coche para casa, debía ser fin de semana porque no tocábamos el coche entre semana pero recuerdo que después de dar unas cuantas vueltas por el asiento trasero buscando la pose, la Venus se sentó de modo que me quedé a la altura del borde del asiento y como el coche era uno de esos viejos que traquetean mucho, la vibración que aquello me producía me dio mucho gusto y allí que me quedé rozandome.

Creo que ese fue el segundo recuerdo que tengo o al menos del que soy consciente y ella empezó entonces a prestarme más atención; me exploraba, jugaba conmigo me toqueteaba por todos lados muy curiosa como quien ha descubierto un juguete nuevo y quiere averiguar cómo funciona.

Cuando estaba en el sofá de casa viendo una peli y de repente aparecía una escena subida de tono me encendía muy fácilmente y la Venus gozaba del calorcito pero a la vez se sentía culpable sin saber muy bien porqué.

Nadie le había explicado que era aquello ni porque pasaba. Recuerdo que me ponía un cojín encima y lo apretaba fuerte con las manos contra mi pero eso no hacía que la sensación desapareciera.

Ella miraba a sus padres o a quien hubiera presente buscando indicios de que se hubieran dado cuenta de lo que le estaba pasando pero no parecía advertir nada y eso la tranquilizaba y la inquietaba a partes iguales.  

Disfrutaba de aquellos momentos y los ansiaba sin saber cuándo iba a llegar el siguiente y en cierto modo esa espera enlazaba el sentimiento y le daba corporeidad al asunto.

La sexualidad empezó a tener un peso importante en nuestra vida aunque ella no fuera del todo consciente y cada vez que notaba aquel calorcito yo intentaba convencerla de que acercara sus manos a mi, que me acariciara para aliviarme pero aún no entendía mis súplicas y pensé que lo mejor era darle tiempo para que poco a poco fuera aprendiendo mi lenguaje.”

Escribir  esta autobiografía me ha descubierto  un ejercicio que me reconforta, es una manera de abrazarme a mi y a todas mis vivencias y decir esta soy yo!

Está siendo como una especie de terapia muy sanadora que me une con cada una de las Venus que soy y que he sido a lo largo de mi vida; así que os animo a lanzaros y hacerlo también y si tenéis cualquier duda siempre podéis escribirme!


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universo pornico

Mi nombre es Yaiza pero la que escribe es mi alter ego la Venus Puta. Soy mujer, orgullosa de serlo y disfruto de la vida, de mi cuerpo y del sexo, sobretodo del sexo. Siempre me ha parecido que este mundo tiene demasiados tabús con los que hay que acabar y por eso mi vida gira en torno a la terapia, la sexología y el enfoque de género. Soy escritora inquieta y pretendo remover mentes. Desde que tengo uso de razón, escribir ha sido tanto mi pasión como mi válvula de escape.

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