Amores que matan; El síndrome de Otelo

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Tener una buena relación de pareja hoy en día a veces se hace una misión imposible.

Lidiar con nuestros propios fantasmas es complejo, pero si le sumamos la convivencia con alguien, esto puede ser una tarea gigantesca.

La comunicación, lealtad y confianza son los pilares básicos para una buena relación de pareja.

¿Qué ocurre cuando uno de estos pilares falla? ¿Te imaginas una relación sin confianza?

Seguro que te suena esta situación, ya sea vivida en primera persona como de alguien cercano.

Pues el Síndrome Otelo es un claro ejemplo del martirio en lo que se puede convertir una relación de pareja.

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El Síndrome de Otelo lo recoge el DSM – V como un trastorno delirante de tipo celotípico.

Esto quiere decir que el eje fundamental de este trastorno son los celos patológicos o extremistas que mantienen la idea de que la pareja es infiel.

También es conocido como celopatía.

Es un trastorno por el que el individuo tiene una preocupación obsesiva, fuera de lo establecido como NORMAL por una posible infidelidad.

El curioso nombre de este trastorno viene por la obra dramática de Williams Shakespeare “Otelo, el moro de Valencia”- En la obra, el personaje de esta comienza a sospechar múltiples sospechas de una posible infidelidad hasta matarla y suicidarse él.

Los celos son una conducta humana que tiene la función de defensa.

Proteger a nuestra pareja ante un posible riesgo de perdida o abandono.

Que sea una conducta muy normalizada en nuestra sociedad actual, no quiere decir que sea una actitud sana, y mucho menos cuando sobrepasan un límite que deriva en una relación tóxica o incluso llegar a ser un trastorno o enfermedad como es el caso del Síndrome de Otelo.

Viven con un nivel de angustia continua de conductas compulsivas y obsesivas en busca de pruebas de una posible infidelidad de su pareja.

Controlando horarios, amistades, lugares que se frecuentan, las redes sociales, el teléfono, interrogatorios muy frecuentes… y comenzará a ver cosas irreales dentro de su irracionalidad y delirio.

Veamos un claro ejemplo.

 

Este Síndrome se caracteriza en un delirio crónico y delirante que no atiende a razones.

La irracionalidad de los cuadros de celopatía pueden provocar problemas graves del organismo como demencia o paranoia.

A su vez se pueden desarrollar otro tipo de problemas derivados de dicho trastorno, e incluso derivar en agravantes a la situación, sumando dificultades externas como otras adicciones a sustancias o alcoholismo.

Este trastorno suele darse con más frecuencia en hombres, lo que no descarta que las mujeres puedan sufrir también del Síndrome de Otelo. Hoy por hoy no existen estudios que puedan corroborar con total seguridad a qué se debe este trastorno, a pesar de que en varios estudios demuestran una relación entre el síndrome y daños cerebrales como alzhéimer o Parkinson.

Como patología, es fundamental un buen diagnostico por un profesional y un tratamiento que ayude a calmar esa ansiedad. A controlar esos impulsos, aprender herramientas de auto control con técnicas conductuales que ayuden a paliar los efectos en la persona que lo sufre.

Pero a su vez en la convivencia de la pareja a que entienda la enfermedad y como ayudar en su recuperación.

 

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La mirilla de Cupido

Soy Nass Marrero, educadora infantil, educadora social y terapeuta de parejas y emocional.
Llegué a descubrir el mundo de la sexualidad digamos que de “casualidad”. Me ofrecieron en una boda
trabajar en un Sexshop mientras terminaba mis estudios.

Ahí fue donde descubrí la falta de educación
sexual que existía en la población en general. Comprobé de primera mano la gran cantidad de tabúes y
prejuicios que hoy por hoy mantenemos en relación con la sexualidad y tomé la decisión de
especializarme en sexualidad.
Por suerte, a raíz de ahí tuve un gran apoyo externo que me animó a ser una sexblogger, y contar mis
conocimientos con el toque y carisma que me caracteriza.
Con respecto a mi personalidad “extraña” podría decir que soy una mujer ambiciosa, soñadora,
apasionada, intensa, con grandes inquietudes intelectuales, con altas dosis de locura e incluso de
impulsividad. Con cambios de humor casi domesticados, y un humor exquisitamente irónico y sarcástico.
Podría decir que, con procesador mental muy rápido, pero una memoria RAM deprimente.

Pero he
llegado a catalogar mi falta de memoria como un don que la naturaleza me regaló, ya que puedo olvidar
las cosas con bastante facilidad, lo que me hace inmensamente feliz.

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